lunes, marzo 12, 2007

Oportunidad perdida (1-1) (Las Provincias)


El Valencia se quedó a medias. El empate entre Barça y Real Madrid y la derrota del Sevilla permitían al conjunto de Quique acercarse a un punto del liderato. Pero no pudo ser. Empató a uno contra el Osasuna con un gol de Morientes con el tiempo ya cumplido. Antes Puñal anotó tras un penalti polémico.


No hay manera. Este Valencia no escarmienta. Técnico y jugadores se cansan de repetir buenas palabras y de mostrar propósito de enmienda tras cada tropiezo, pero una vez tras otra vuelven a las andadas. Ayer, casi como en Tarragona. Empezó con dos claras oportunidades de gol y después se echó a dormir. La diferencia estuvo en que en tierras catalanas perdió dos puntos en la prolongación y ayer arañó uno.

Pero el empate no puede servir de consuelo ni para ocultar los nuevos errores cometidos, en especial la falta de continuidad en el juego, la lentitud y, en ocasiones, hasta el conformismo.

El Valencia saltó al terreno de juego del Reyno de Navarra sabiendo los resultados que se habían producido en la jornada. Conocía la derrota del Sevilla en Tarragona y, por supuesto, el empate del Camp Nou entre Barça y Real Madrid. Osasuna, además, venía de tres derrotas consecutivas frente a Racing, Celta y Espanyol.

Todo, pues, pintaba a favor. Sólo faltaba que los jugadores de Quique hicieran lo que debían: ganar. Salir al campo con la mentalización adecuada para sumar tres puntos que le colocaran a tan sólo uno del líder de la Liga española y, así, meterse de lleno en la lucha por el título.

Llegado el momento de plasmar la teoría en la práctica, también pintó bien. Tuvieron que transcurrir únicamente ocho minutos para que Villa gozara de la primera ocasión de gol. Y muy clara. Falta que ejecutó Hugo Viana y, desde muy cerca, en el área de gol, el asturiano remató con la cabeza despejando de forma milagrosa Ricardo.

El Valencia controlaba bien. Dominando todos los terrenos, no pasaba apuros, abortaba con solvencia las acometidas de los rojillos y salía a la contra con sentido y velocidad. Y así, minuto 15, de nuevo pudo marcar. Otro asturiano, Angulo, remató al poste tras una espectacular acción iniciada por Villa, con apertura a Joaquín y el posterior centro de éste. La fortuna, entonces, fue esquiva.

El partido era de ida y vuelta, sin tregua, con máxima entrega, pero con la puntualización de que quien creaba peligro era el Valencia. Osasuna salía bien desde atrás, tocando, ganando metros, pero sólo hasta llegar a la línea de medios valencianistas. Allí morían todos sus intentos. Y cuando abrió el juego a las alas, ni Juanfran ni David López lograban sus objetivos. Joaquín apoyaba a Curro por la derecha y Hugo Viana a Moretti en el lado opuesto.

El fuerte ritmo impuesto desde el comienzo tenía que descender. Y lo hizo. Hubo unos minutos de tregua hasta que Puñal, viendo adelantado a Cañizares, trató de sorprenderlo desde casi cuarenta metros. El portero del Valencia, con apuros, despejó a córner.

El Valencia para entonces se recreaba. Se tomó un respiro y lo pagó caro. Carísimo, tras ver la incomprensible acción de Moretti sobre Raúl García. De espaldas a la portería, el valencianista le agarró con ambas manos, no de manera exagerada, pero lo suficiente como para que Medina Cantalejo decretara el penalti. Puñal, especialista, engañó a Cañizares.

El mazazo lo acusó el Valencia. Los diez últimos minutos del primer acto se convirtieron en un suplicio para los de Quique. Y gracias que Cañizares anduvo listo y evitó que la desventaja aumentase. Primero Juanfran y después David López obligaron al meta valencianista a trabajar a destajo.

El equipo de Mestalla dejó prácticamente de serlo. Se desmadejó casi hasta desaparecer. Afloraron los nervios y los errores se convirtieron en una cadena, con reiteradas entregas al contrario. Cañizares y la campana lo salvaron, camino del vestuario, en busca de reorganizarse y salir con otro aire para iniciar el segundo tiempo.

Desesperante lentitud
Tras el descanso no varió, sin embargo, la decoración. El Valencia, al tran tran, sin apretar, es decir, al contrario de lo que hizo al inicio del encuentro. Se lo tomó con tranquilidad. Demasiada, lo que le impidió sorprender a su rival.

La transición de los jugadores de Quique se hacía a cámara lenta. O, mejor, se intentaba, porque la mayoría de veces que lo buscaron no lo consiguieron. Fueron decenas las pérdidas del balón, principalmente porque se telegrafiaban las acciones dando tiempo a los hombres de Ziganda a situarse y a anticiparse una vez tras otra.

Y como nadie tomó la batuta, a pesar de reubicar a Hugo Viana en el centro del campo, para tocar y fabricar fútbol, tampoco apareció la creatividad. El tiempo pasaba y el Valencia tuvo que recurrir a la épica. Empezó a meter centros largos al área rival, casi nunca en buenas condiciones, dando ventaja a los defensores locales. Lo máximo que se consiguió fueron un par de faltas, después mal ejecutadas y ya con el acelerador a fondo, remates de Angulo y Villa, que tampoco encontraron el desenlace buscado.

La fortuna que faltó al principio, sin embargo, se alió con el Valencia cuando nadie lo esperaba. Una acción de Miguel, que porfió por el balón, le permitió centrar y Morientes, que no había hecho nada, remató a placer y evitó la derrota.

Del mal el menos, aunque la desilusión hace acto de presencia nuevamente, porque se vuelve a echar por la borda una nueva oportunidad de colocarse pegadito al líder. Pamplona es plaza que hay anotar en el debe del Valencia, tras las de Tarragona, Getafe o Sevilla, a pesar de que se evitó la derrota en el último suspiro.

Quique: “Parece que fuera siempre tenemos que ir a remolque” (Las Provincias)


Quique tenía un sabor agridulce tras el partido. No podía estar satisfecho con el encuentro realizado por los suyos, pero el gol de Morientes en los últimos instantes, por lo menos, evitó que el Valencia se fuera de Pamplona sin un solo punto. En cualquier caso, el técnico consideró justo el resultado final.

“Fue un partido de mucha intensidad y con ocasiones en las dos porterías. Pero, en mi opinión, se hizo justicia por las oportunidades de que dispuso cada equipo. El Valencia persiguió el empate hasta el final y lo consiguió”.

Preguntado sobre si le había gustado el juego desplegado por su equipo, Quique evitó pronunciarse directamente, aunque en ningún momento dirigió la mirada hacia los jugadores con una intención crítica. “La sensación es que hasta el penalti no había pasado nada. Osasuna no había llegado en ningún momento y nosotros tuvimos dos ocasiones claras de Villa y Angulo. Teníamos el partido controlado. A partir de esa jugada todo ha cambiado y ha sido un partido totalmente distinto. El premio final lo obtuvimos a base de insistir y de querer”.

Sin embargo, Quique lamentó que al Valencia le esté costando tanto sacar adelante los partidos como visitante, aunque argumentó que el planteamiento “en casa y fuera es exactamente el mismo”.

“Queremos el equipo en el mismo lugar, hacer la presión a la misma altura. Pero fuera estamos teniendo más accidentes que en casa. Un día es un penalti, otro es un gol en fuera de juego, otro día es un error nuestro. Pero la sensación es de que tenemos que ir siempre a remolque y remar contracorriente”.

Quique defendió la actuación de Curro Torres y Hugo Viana, hombres poco habituales y justificó la entrada de Miguel indicando que buscaba “mayor profundidad”. Además, también habló de Joaquín y Villa. “Dio sensación de desequilibro e hizo muy buena segunda parte –dijo del andaluz–. Cuando un jugador está tan cerca del gol es algo que no me preocupa –sobre el asturiano–”.

Además, se refirió a la probable sanción de la UEFA a Marchena y Navarro. “Entendemos que la defensa debemos focalizarla en Marchena. Él es quien fue agredido. Es el único recurso posible”, indicó.

Juan Soler: “Tengo algunas dudas sobre si fue penalti” (Las Provincias)

Pese a perder una gran oportunidad para que el Valencia recortara más puntos respecto al Barça y el Sevilla, el presidente, Juan Soler, prefería ver la situación por el lado positivo. “Al fin y al cabo la distancia se mantiene. Además, por ocasiones hoy no habrá sido. Tuvimos un tiro al palo y varias oportunidades más. Lo único que lamento es que tengo algunas dudas sobre si realmente el penalti lo fue”, señaló. Además, comentó cómo se vivió el empate en el palco: “A Patxi Izco se le ha quedado la misma cara que a mí en Tarragona”.

Mourinho, presente ayer en el estadio, abandonó el campo antes del final no vio el empate de Morientes. “No se habrá dado cuenta de lo que puede hacer este equipo en dos competiciones”, comentó al respecto.

Además, Juan Soler quiso dejar claro, a pesar de algunos comentarios surgidos, que el consejo blanquinegro no le ha aplicado de momento ninguna sanción a David Navarro: “Le compete a Quique proponerlo al consejo y todavía no ha sucedido. Entonces habrá que analizarlo y dictaminar”.

El Valencia no se rinde (1-1) (Levante-Emv)


José Mourinho desconfió de la capacidad de reacción del Valencia, ese equipo del que todavía no se atreve ni a pronunciar su nombre, por aquello de los manuales de guerra psicológica del fútbol postmoderno. El entrenador del Chelsea abandonó el Reyno de Navarra en pleno asedio valencianista, que no se rindió y acabó cosechando a última hora un empate que tiene un regusto agridulce pero que le permite mantener distancias con sus rivales directos, que también desperdiciaron la jornada. El Valencia mostró anoche en Pamplona la voluntad indomable de los equipos rebeldes y , y sumó un meritorio empate en el último suspiro, gracias a un postrero cabezazo de Morientes, un goleador de raza, en un encuentro que se puso cuesta arriba por un inexistente penalti que Medina Cantalejo se sacó de la chistera cuando el Valencia tenía controlado perfectamente el partido y disponía de continuas oportunidades para marcar. A pesar de estos atenuantes, el equipo blanquinegro deberá mejorar sus estadísticas fuera de Mestalla para llegar al esprint final con opciones de título.


El Valencia tuvo en la primera parte hasta tres claras ocasiones para marcar y cerrar el partido. Sin embargo, se iría a vestuarios con un gol en contra por un penalti inexistente. Tanto a balón parado como en contragolpe, el conjunto valencianista llegó con facilidad a la portería de Ricardo. En la primera oportunidad, a los siete minutos de juego, un envío de Villa fue rematado a bocajarro de cabeza por Villa. El meta osasunista sacó reflejos para desviar la pelota. Al cuarto de hora llegaría la segunda opción, en una contra perfectamente dirigida por Villa, que abrió a Joaquín, que a su vez envió el pase de la muerte a Angulo que, a un metro de la portería, lanzó la pelota al poste. El jugador asturiano, seguro de empujar a gol, incluso había amagado con iniciar la carrera de celebración del tanto.
El equipo de Quique tenía buena llegada, especialmente por la banda derecha de Joaquín. Se notaba que por el flanco izquierdo Hugo Viana no es un extremo puro y no ofrecía profundidad. El Valencia buscaría a Ricardo con otra alternativa, la del disparo a larga distancia que probó Villa sin fortuna en el minuto 23.
Mientras Osasuna, un equipo que no vencía en casa desde el 14 de enero, no se acercaba con peligro. Raúl García, un mediocentro ubicado como improvisado segundo delantero, intentó sorprender a Cañizares desde el centro del campo. La pelota iba dentro y el meta valencianista se lució en su estirada. Con el regusto agridulce de las ocasiones malogradas pero con el encuentro controlado, llegó la polémica decisión con la que Medina Cantalejo decidió cambiar el rumbo que tenía el partido. Tras un saque de banda, Raúl García se desvaneció entre los brazos de Moretti, que sólo se dedicó a cubrir su posición. Una infracción injusta y muy parecida a aquel falso ushiro-nage con el que Tristante Oliva castigó al Valencia contra el Real Madrid en la temporada 2003-2004. Extraña que con tan liviano contacto se decretara la pena máxima, en un estadio en el que, por otro lado, se acostumbran a ver acciones agresivas de nobleza británica, con el público rugiendo. Puñal, un especialista desde los once metros no desaprovechó la ocasión y anotó el 1-0. El Valencia encajó mal el tanto, y por momentos descompuso su orden táctico. Osasuna se movió con más soltura en los minutos finales de la primera parte pero sin peligro aparente.
Como era previsible, en la segunda parte el Valencia aumentó la presión y mantuvo la iniciativa del juego. Sin embargo, sus movimientos carecían de coordinación y pecaban de algo de precipitación. Villa y Angulo no tenían acompañamiento de segunda línea para completar sus ataques, que se perdían en acciones individuales sofocadas por la superioridad numérica de la zaga rojilla, bien asentada atrás. Quique movió el banquillo en busca de un revulsivo que diera mayor fluidez al ataque. Morientes entró en el terreno de juego en lugar de Albelda. Angulo retrocedía a la banda izquierda y Hugo Viana se reubicaba en el centro para acompañar a Marchena en un doble pivote que funcionó de manera excelente ante el Inter de Milán.
El retoque de líneas tuvo un primer efecto inmediato, en un disparo lejano de Villa que volvió a desviar Ricardo. Con la entrada en el campo de Webó a Osasuna le quedaba la réplica de los contragolpes. En uno de ellos, agravado por un despiste defensivo, el delantero camerunés se plantó sólo delante de Cañizares, que detuvo su seco remate. El encuentro corría un preocupante riesgo de estancarse con los telegrafiados ataques valencianistas. Miguel, uno de los futbolistas a quien Quique dio descanso, entró para ensanchar el campo y buscar más profundidad. Uno de los asistentes de Medina Cantalejo evitó la prematura resolución del encuentro, cuando señaló un inexistente fuera de juego de Webó. Con el avance del cronómetro, Osasuna se refugió atrás y el Valencia buscó acciones rápidas colgando balones al área. Joaquín tuvo en sus botas el empate, pero su fuerte chut fue de nuevo detenido por Ricardo, que hizo números para ser internacional. Villa trató de buscarse espacios en solitario, pero sus disparos rebotaban en las piernas de defensores rivales o en Ricardo. Con el Valencia volcado, Angulo estrelló un remate de cabeza de nuevo en el palo. El partido parecía maldito, predestinado a no moverse del 1-0. El Valencia siguió intentándolo, pero de ninguna de las maneras se pudo conseguir el mal menor del empate. En ese momento, Mourinho abandonó el estadio y en ese instante Miguel y Morientes, los cambios realizados por Quique en la segunda mitad, fabricaron el empate en el último instante. Mou tomaría nota en el taxi.

Quique: «El resultado es justo» (Levante-Emv)


Un empate con sabor a victoria. Y eso que el Valencia no supo aprovechar los resultados de la jornada. Y, una vez más, fue vulnerable lejos de Mestalla. Sin embargo, el gol anotado por Morientes ya en tiempo de descuento minimizó el desastre.


El técnico, que calificó de «justo» el empate, elogió el desgaste realizado por sus jugadores y consideró que fue «clave» la jugada en la que Puñal anotó. «El penalti lo cambió todo, ya que el Osasuna se vino arriba y transformó el partido ya que ellos replegaron líneas y a nosotros nos entró la ansiedad. El premio llegó tras intentarlo mucho y de muy diferentes formas. Fuera de casa estamos jugando con una exigencia altísima pero, por una u otra razón, no llegan lo buenos resultados» , explicó. Sobre el hecho de jugar el último partido de la jornada, el técnico lanzó: «El planteamiento del partido fue el mismo que en otras ocasiones, pero nos está sucediendo que fuera de casa siempre nos está costando, nos marcan y luego nos toca remar». Preguntado por el cambio prematuro de Curro Torres, el técnico justificó el cambio por «darle descanso» y sobre la colocación de Viana en la izquierda, dijo que confiaba en «que iba a jugar bien» . Sobre Villa, el técnico dijo que el asturiano está buscando el gol pero «no tiene suerte » y «parece que está lejos del gol» , pero « no nos preocupa ya que lo intenta y antes o después marcará », concluyó.

«No hemos dado la talla»

«La cara que hemos mostrado aquí ha sido diferente a la habitual, pero tal y como ha ido la jornada no ha sido tan malo» , lanzó Morientes, uno de los jugadores del Valencia que el miércoles formaran parte de la convocatoria de la selección para enfrentarse a Dinamarca e Islandia . El autor del único gol del Valencia argumentaba: «Hemos empezado trabajando fuerte e imponiendo un ritmo alto, pero en una jornada aislada nos han hecho el primer gol y luego hemos tenido que ir a contracorriente y esto, contra un equipo como el Osasuna es muy complicado» . Preguntado por el hecho de no haber sabido aprovechar los pinchazos de los rivales, el delantero reconoció que el equipo no había «dado la talla» ya que «la oportunidad estaba ahí» .


Fabián Ayala, que tras ver una nueva cartulina amarilla no podrá jugar el sábado contra el Racing, dijo que anoche fueron « los pequeños detalles» los que definieron el envite. «me estaba cuidando para no ver tarjeta pero al final la vi» . El central, al contrario de algunos compañeros, no consideró «justo» el resultado ya que en su opinión el Valencia «fue mejor». «Trabajamos con más intensidad y mejor que ellos, pero aunque se crearon ocasiones la pelota no quiso entrar y por tanto no se pudo ganar. En esta ocasión hemos dado una buena imagen y lo que tenemos que hacer es sumar los próximos seis puntos ya que tenemos dos partidos de local»