lunes, octubre 24, 2005

Abran bien los ojos que hay mucho que ver, por V. Bau (Superdeporte)

Ver para creer. Ojo al dato. Si no lo veo no lo creo. A ver si ahora va a resultar que de tanto decir que «SUPER ha cambiado», lo hemos puesto de moda. De otra forma no se entiende que el mejor equipo gane en el Bernabéu o que el Villarreal deje de sufrir en El Madrigal o que el Levante de Oltra golee con contundencia o que el Pamesa logre la victoria en Manresa con una canasta en el último suspiro.


Ya ven, cambia SUPER y cambia todo y encima cambia todo para bien... para «bien» del deporte valenciano y de los deportistas valencianos y de los lectores de este diario deportivo valenciano, que ya es bastante. Veo, veo...


No se molesten en hacerme la preguntita de marras porque para contarles todas las cosas positivas que «veo» tras el partidazo del VCF en el Bernabéu no necesito que me estimulen ni que me tiren de la lengua. No hace falta. Son tantos «veo-veo» y todos tan estupendos...


Veo un partidazo del VCF ante el Madrid y el triunfo de la manada ante individuos aislados.


Veo que los que antes nos llamaban llorones —a los valencianos y al propio Valencia, claro está— son ahora los que lloran. ¿Será que no están acostumbrados a vivir sin «chorizadas» y que eso de la justicia les suena a cuento chino?


Veo a un entrenador en plena fase de crecimiento. Quique bordó ayer el planteamiento y logró su propósito de robarle el balón al Madrid. Y el plan funcionó a las mil maravillas. Un «10» para el mister.


Y veo, por último, a un montón de jugadores que han recuperado el orgullo y la autoestima. Un «10» también para ellos.


Veo... ¡lo que hay que ver!

1-2: El Madrid naufraga ante el Valencia y se desquicia con Daudén Ibáñez (El Mundo Deportivo)

Sin Ronaldo ni Baptista, el Madrid adoleció de mordiente ofensiva, naufragó en el Bernabéu ante el Valencia, cedió su liderato al Getafe y vio truncada su racha de seis victorias seguidas (cuatro en Liga y dos en Champions). El equipo 'che' volvió a ganar a domicilio después de casi 11 meses, cazó a los merengues en la tabla y presentó su candidatura al título. Fue un partido que se 'coció' con los polémicos ingredientes de siempre: penaltis y expulsiones. La actuación arbitral fue protagonista por enésima vez en este clásico liguero.

Nada más iniciarse el partido, el colegiado aragonés Arturo Daudén Ibáñez se inventó una pena máxima contra los 'che', muy protestada por los de Quique Sánchez Flores. El forcejeo entre Sergio Ramos y Moretti en el área valencianista debió quedarse sólo en eso, en una de esas tantas pugnas que se ven en los partidos a la hora de ganar la posición, pero que de ningún modo debió ser penalti.

Este regalo arbitral al Madrid de poder empezar ganando como ya lo había hecho la jornada anterior ante el Atlético en el Calderón, con otro penalti también en el minuto 8, no fue aprovechado por Zinedine Zidane. El centrocampista francés, severamente criticado por su bajo rendimiento pero titular ayer, marró el máximo castigo al estrellar el balón en la base del poste del marco de Cañizares.

Falla 'Zizou'; golazo de Baraja

Este decisivo error hundió a 'Zizou', sustituido mediada la segunda parte por el canterano Soldado, y reactivó la moral del Valencia, que cobró ventaja en el marcador con un magistral golpe franco de Baraja tras una falta al borde del área del impetuoso Sergio Ramos a Vicente, que durante todo el encuentro fue un incordio para la defensa blanca.

Con el Bernabéu helado por el gol de Baraja, el Madrid trató de reaccionar con un fuerte disparo de Robinho y un lejando lanzamiento de falta de Beckham, a los que supo responder Cañizares.

Cuando peor estaba el Madrid, Raúl empató con una media vuelta de pillería dentro del área chica tras recoger un balón que Roberto Carlos le sirvió desde la banda y que cogió en paños menores a la defensa 'che'. Una jugada calcada al gol que ambos protagonizaron en Glasgow en la final de la Champions de 2002 ante el Leverkusen.

El infalible Villa pone el 1-2

La polémica volvió a saltar a poco del descanso, cuando el colegiado decretó un riguroso penalti por unas manos dentro del área de Sergio Ramos que soliviantaron al Bernabéu.Villa, una vez más desde que está en Primera, se mostró infalible desde los once metros y asestó un nuevo golpe al Real.

El Valencia, con las ideas muy claras y generando peligro al contragolpe a través de las botas de Vicente y Aimar, controló perfectamente a un Madrid demasiado estático que se veía superado en el centro del campo. Pablo García, que había visto una tarjeta amarilla a los ¡15 segundos! de partido por una dura entrada a Baraja, no se empleó como en él es habitual, quizá temeroso de ver una segunda cartulina que le mandara a los vestuarios. Finalmente se fue antes de hora, pero relevado por Gravesen en la recta final del choque.

Si Luxemburgo pretendía con este cambio evitar una posible expulsión de Pablo García, el tiro le salió por la culata al técnico brasileño, ya que Gravesen vio con justicia la roja directa por un patadón a Vicente cuando sólo llevaba cinco minutos sobre el césped.

El Madrid se vio impotente en su desesperado intento de remontar un marcador que Villa pudo ampliar en el minuto 79 en un disparo que Sergio Ramos le sacó en la raya de gol. Los merengues terminaron desquiciados, como ya sucedió en su última derrota liguera (1-0) ante el Espanyol en Montjuïc, donde fueron expulsados Baptista y Sergio Ramos. Guti se libró ayer de irse a la calle por un pisotón a Ayala, pero su equipo no evitó acabar otro partido con nueve por la doble amarilla a Beckham, la segunda por aplaudir irónicamente a Daudén Ibáñez. El Deportivo espera este miércoles al Madrid en Riazor, donde los blancos ya sufrieron otras pesadillas

El Valencia deja helado el Bernabéu (El Mundo)

Tras varios intentos fallidos en las últimas temporadas, el Valencia logró profanar el Bernabéu (1-2), ante la atenta mirada de Rafael Nadal desde el palco. Dos expulsados (Beckham y Gravesen), dos penaltis, tres goles y una exhibición del tridente valencianista Villa-Aimar-Vicente que acaba con el efímero liderato del Real Madrid.
Dejando a un lado que Zinedine Zidane no acertó desde el punto de penalti a los 10 minutos; que David Villa anotó el 1-2 desde los 11 metros tras una discutible mano de Sergio Ramos que cortó un centro al área de Vicente; que el árbitro estuvo desacertado y errático en la muestra de tarjetas; que el Madrid terminó con nueve jugadores por la expulsión de Gravesen y de Beckham en los minutos finales... Dejando todas estas anécdotas en el anecdotario, sólo cabe concluir que el Valencia fue más equipo y que el Madrid perdió toda orientación. Que el resultado final fue justo.

Porque Baraja y Albelda se comieron a Guti y a Pablo García juntos. Porque Vicente galopó a placer por la banda de Diogo, tan impotente que dejó en manos del ubicuo Sergio Ramos el marcaje al valenciano. Porque Aimar fue liberándose para diseñar las mejores y más profundas jugadas de contraataque. Porque Zidane sigue sin parecerse a sí mismo. Y lo más importante: porque al Madrid, sin Ronaldo, le falta la pieza decisiva.

Dominó balón y parcelas el Madrid desde el inicio hasta el gol de Baraja (min.22) de falta directa, provocada por las ganas y la calidad de Vicente. Casillas no vio volar el balón, que entró preciso por la escuadra ante la mirada del portero de Móstoles. A la primera ocasión, acertaba el equipo de Quique Sánchez Flores, que va camino de convertirse en un especialista en bloquear a las figuras blancas.


Nostalgia de Ronaldo

Sin Ronaldo, Robinho ocupó la posición más adelantada del Real, con Raúl González de auxiliar, siempre en movimiento. Pero el brasileño le falta la consistencia necesaria la velocidad de tiro y la capacidad de intimidacion del 'Fenómeno'. De poco sirvieron los balones de Beckham al área valencianista. Una buena producción, sin resultado.

Del barullo y la viveza, como siempre, sacó tajada Raúl, que empató al culminar un saque de banda (Roberto Carlos) con un disparo 'picudo' que Cañizares no pudo intuir. Un gol clásico en el repertorio del 'siete' de Chamartín. Pero, más barullo, otra vez Vicente forzó la jugada de la victoria valenciana dos minutos después: penetración por banda, centro y el codo de Sergio Ramos, aparentemente involuntario pero muy separado del cuerpo, interrumpe la trayectoria del balón. Villa no perdonó y envió la bola fuera del alcance de Casillas.

El Real Madrid acusó el golpe y dejó de controlar absolutamente el partido. Fue el Valencia el patrón desde ese momento, aunque en su despliegue por esos campos no enseñe un fútbol de ensueño. Los blancos atizaron su hoguera de voluntad, pero toparon con dos líneas bien firmes que apenas dejaron aire a Robinho.

Guti tampoco lo veía claro. Sus balones de fábula no encontraban destino adecuado casi nunca. Su química con Ronaldo sólo se reproduce en la conexión con Raúl... Pero no es lo mismo.

Quien empezó a enlazar con precisión y 'mala idea' fue Aimar, especialmente en el segundo acto. Pintó un triángulo con Vicente y Villa en cada contragolpe causando la desesperación de la defensa blanca, que también notó la ausencia de Salgado, un tipo que desahoga con sus subidas aparentemente alocadas y que se sabe al milímetro las reacciones de los rivales. Diogo todavía está a años luz de aprehender tales conocmimientos.

Así, el Madrid se fue enredando en juego y encendiendo ofrendas para empatar a base de fe, de empuje cada minuto más enfebrecido. La entrada tardía de Soldado no resolvió nada, aunque puede que no le hubiera venido mal tener un 'nueve' de verdad desde el principio del partido. La aparición de Gravesen por el extenuado Pablo García tuvo consecuencias lamentables, porque el danés fue expulsado por cortar con un feo patadón una arrancada de Vicente. Luxemburgo no tenía más en su arsenal. La postrera expulsión de Beckham, por protestas reiteradas, hipotecó el futuro inmediato en una semana de altas exigencias.

Aimar marca la diferencia (El Pais)

El Valencia acabó con un largo periodo de frustraciones en Chamartín, donde salió ganador de un partido de verdad. Más que el juego, que fue interesante, fue un partido de una intensidad apenas vista este año, con dos equipos vigorosos que combatieron hasta el último minuto. Al desordenado Madrid se opuso la serenidad del Valencia, dirigido por Aimar, que dejó detalles sobresalientes durante toda la noche. A su alrededor se completó la victoria de un equipo que necesitaba una noticia optimista. La recibió en el mejor momento posible. Frente al Madrid, en Chamartín.

Fue un caso curioso de partido. Arrancó con una entrada intempestiva de Pablo García, que recibió la amonestación. Se avisaba un encuentro áspero, quizá desagradable, con mucho trabajo para el árbitro. En las ruidosas condiciones actuales, con el arbitraje cuestionado desde todos los sectores, la noche tenía un aire preocupante: pierna fuerte, muchas rencillas entre los dos equipos, máxima exigencia y un árbitro de silbato fácil. El hombre añadió más material para el conflicto con el penalti que decretó en un forcejeo entre Moretti y Sergio Ramos, un asunto insustancial que no mereció una decisión de tanto calibre. En nueve minutos se habían puesto todos los elementos para una batalla. Pues no. El fútbol fue áspero, la intensidad no decreció, las viejas rencillas afloraron de vez en cuando y el árbitro se vio superado frecuentemente por los acontecimientos, pero lo cierto es que los dos equipos salvaron el partido. Lo hicieron por su interés en jugar, en ofrecer una buena noche de fútbol, con momentos magníficos y con una grandeza que no es habitual en los últimos tiempos.

El Valencia fue más estable y tuvo más recursos durante todo el encuentro. Fue mejor, pero eso no significó demasiado. El duelo podía romperse en cualquier momento: por la voluntad de resistencia del Madrid y por la facilidad del Valencia para llegar a posiciones de remate. Al frente de la orquesta, un jugador. Con un aire de fragilidad que obliga a verle como un futbolista indefenso, Aimar jugó como un gigante en Chamartín, al menos durante una hora. Luego perdió gas y cometió los errores que procura la fatiga. Mientras Aimar funcionó con plenitud, el Valencia siempre encontró la manera de colocar al Madrid en una situación crítica. Nadie en el Madrid detectó a Aimar, que es un manual del fútbol. Se desliza silencioso por el campo, tirando hilos a su alrededor, una monumental capacidad de asociación que Aimar completa con acciones decisivas. Dos pases maravillosos, uno a Angulo y otro a Villa, fueron la cima del partido. Con razón, el árbitro anuló la conexión con Angulo, que estaba en fuera de juego. Sergio Ramos se encargó de anular la segunda acción, interpretada perfectamente por Aimar y Villa, un delantero muy astuto que se ha acostumbrado a darle infinitos problemas a la defensa del Madrid. Villa recibió el pase, desbordó a Casillas y cantó el gol antes de tiempo. Sergio Ramos llegó como un tren y sacó la pelota en la raya, el poste contra el pecho y los pies enredados en las mallas. Esa acción también definió el trepidante partido que se jugó. Todos se empeñaron hasta el límite. Unos lo hicieron mejor que otros -Aimar, Vicente, Ayala, el gran Raúl que emergió en los momentos más complicados para su equipo-, pero nadie se borró.

El desorden presidió el fútbol del Madrid. Hacía tiempo que no se le veía tan desatado, posiblemente porque asumió la inferioridad en el juego. Donde no llegaba con geometría, le alcanzaba con el vigor. Como equipo no dejó otro trazo. Sus centrocampistas fueron superados por la compacta media del Valencia, donde cada uno hizo lo que mejor sabe. Y lo hicieron muy bien. Albelda se enredó en algunas fricciones con Guti, pero ganó la batalla particular. Aunque ha perdido energía, Baraja recordó al centrocampista integral de sus mejores días, Vicente le dio un buen dolor de cabeza a Diogo y Aimar coronó el juego general con la inteligencia que le caracteriza. Enfrente, se proclamaron las carencias de Pablo García para sostener al equipo en el centro del campo. Sin embargo, salió del encuentro más titular que nunca. Gravesen le sustituyó a última hora y su actuación fue una astracanada. Salió expulsado, sin crédito y con la certeza de los malos tiempos que le esperan en el Madrid. No hubo mucho en el medio campo. Albelda se impuso a Guti, Beckham estuvo disperso y a Zidane le superó la agitación del partido. No está para tantas tensiones.

El Madrid no detuvo a nadie en el medio campo y le faltó contundencia en el ataque. La contundencia es patrimonio de Ronaldo, pero Ronaldo no estaba. Lo pagó el equipo, aunque Raúl ofreció su viejo repertorio de pícaro. Anotó el empate en la más previsible, pero menos prevista, de las jugadas del Madrid: un saque de banda de Roberto Carlos y el gol de Raúl. Por simple que parezca, los equipos tienen graves dificultades para atajar esa jugada. El empate se quedó en nada porque el Valencia respondió rápido, en un error del árbitro que vio un penalti que no era en el balón interceptado por Sergio Ramos. Marcó Villa y le evitó a su equipo cualquier amago de depresión. Para eso sirven los goles. Y en el Bernabéu, más. El Valencia se mantuvo firme con la ventaja, aprovechó mientras pudo el partidazo de Aimar, no se dejó alterar por la tensión que se vivía en el estadio y se llevó una victoria que debería anunciar su candidatura al título.

El Valencia recupera su grandeza (Levante-Emv)

En el mejor partido de la temporada, el Valencia recuperó parte de su grandeza. El equipo de Quique logró una victoria (1-2) que necesitaba para volver a creer en sus posibilidades. Superó al Madrid con buen fútbol, con personalidad propia en su juego, y consolidó un proyecto que estaba por definir. El de ayer era un partido para que la nueva idea futbolística se confirmara como una alternativa sólida, que se diera un estirón en esta fase de crecimiento por la que atraviesa la plantilla, y también para que los jugadores reforzaran su autoestima logrando un triunfo en un gran escenario como el Bernabéu. Y así fue.


Ayer se esperaba que el árbitro hiciera alguna de las suyas -la sombra de la sospecha planea cada vez que el Valencia juega en el Bernabéu-, pero nadie creía que al colegiado se le escaparía la tortuga tan pronto. Sucedió a los ocho minutos, cuando Daudén consideró que una de las habituales pugnas en el área durante un saque de esquina, esta entre Moretti y Sergio Ramos, era penalti. Zidane asumió la responsabilidad, pero esta vez el fútbol le devolvió al Valencia todo lo que históricamente le había quitado en este campo -Pérez Pérez, Tristante Oliva y muchos másÉ-, y el balón se fue al poste. Quizá espoleado por esta jugada, y con la rabia contenida del que ha estado cerca de sufrir una nueva afrenta, el Valencia despertó. Y se vino arriba. El equipo comenzó a creer porque vio que creaba. El peligro rondó el área de Iker hasta que Baraja tuvo fe en sus posibilidades y marcó de un perfecto lanzamiento de falta directo.

Esta vez, tras el gol, el Valencia no se metió atrás, tal y como hizo en otros encuentros, sino que dio un pasito adelante, aumentó su presión, y trató de que el Madrid tuviera la pelota el menor tiempo posible. Aunque el conjunto de Mestalla no es equipo en el que destacan los virtuosistas, del balón, en una jugada se dieron ¡hasta veinte pases seguidos!, mientras el rival corría detrás casi a la desesperada. Y el contrario era el Madrid. Un diez. El centro del campo valencianista tocó el balón más de lo que ha tocado en toda la temporada. Con Aimar pidiendo la pelota, y el constante apoyo de Vicente y Angulo en las bandas, el Valencia se sentía muy cómodo en el campo. Se gustaba.

Pero el Madrid tiene múltiples recursos. Incluso cuando se ve maniatado por el contrario. En momentos delicados surge la figura de Raúl para desatascar a su equipo, es un futbolista que lo pelea todo, y sacar petróleo de un despiste de la defensa del Valencia. El empate fue inmerecido. El tanto llegó en los mejores momentos de los de Quique y el golpe podía ser muy duro.

Pero lejos de que el gol del Madrid cambiara la decoración del partido, el penalti que instantes después cometió Sergio Ramos, y que Villa mandó a la red, devolvió el encuentro a la misma dinámica anterior.

Restar y desgastar al Madrid

En la reanudación, la tónica del Valencia continuó siendo la de tratar de conseguir posesiones largas del balón, que restaban y desgastaban por completo al Madrid, para aprovechar los desajustes del conjunto de Luxemburgo. En una de esas contras, con Aimar conduciendo y Villa como referente ofensivo, podía llegar el tercer tanto.

En defensa, la consigna era la de la solidaridad con el compañeros, el auxilio y las múltiples ayudas. Pese a ir por delante en el electrónico, aún quedaba mucho camino por delante. Porque estaba claro que cuarenta y cinco minutos en el Bernabéu son muy largos. Cualquier error que aparece por cansancio, cualquier fallo porque los nervios son traicioneros, o simplemente una falta de concentración, se pagan con un gol en contra.

Superado el ecuador de la segunda parte, el Valencia comenzó a dar un par de pasos hacia atrás. Y el Madrid lo hizo hacia delante. El partido se rompió por completo. El juego fue un ir y venir. Ninguno de los dos equipos tenía centro del campo. Pero el balón comenzó a rondar más de lo deseado cerca del área de Cañizares. Villa pudo sentenciar el choque cuando superó a Casillas y su disparo lo sacó sobre la misma línea de gol Sergio Ramos, y el equipo pareció coger aire tras las expulsión de Gravesen.

El Valencia fue consumiendo los minutos y el Madrid se fue desesperando porque, aunque llegaba al área, no había sensación de un gran agobio para Cañizares. Cuando Daudén mandó a la ducha a Beckham, que dejaba a su equipo con nueve hombres, el partido tocó a su fin. El Valencia se vio ganador. Aún así, Raúl tuvo que dar ese sustito final antes de respirar y disfrutar la victoria.

Quique: «Se ha acercado mucho al partido que soñamos» (Levante-Emv)

El Bernabvéu es el mejor de los escenarios para eliminar dudas: «Se ha acercado mucho al partido que habiamos soñado. De los tres objetivos que hacía hicinos dos bien y fueron suficientes. Rompimos una inercia muy negativa del Valencia en el Bernabeu. Aquelllo ya fue historia, este era el escenario perfecto para un triunfo balsámico para la afición. El fútbol siempre da una opción de revancha. Jugamos con mucho oficio, supimos acabar bien el partido jugando en su propio campo. Este triunfo hay que refrendarlo en casa. Lo importante es hacer buena esta victoria en los partidos de casa», señaló el técnico blanquinegro.

Quique alertó de la necesidad de seguir trabajando con humildad, no caer en la euforia y hacer grande el resultado de anoche con más triunfos en casa: «Hay muchas cosas que mejorar, pero ante un gran rival este equipo merecía este tipo de triunfo. Hemos dejado muchos fantasmas aquí tras esta victoria. En poquitas horas pensaremos en el próximo partido, y tenemos que recuperar a jugadores que, como Moretti, han acabado con calambres».

«Un triunfo que da autoestima»

El triunfo sirve, en opinión de Quique, para recuperar la confianza perdida y después para valorar a una plantilla que sufre una gran exigencia por parte de medios de comunicación e hinchada. Además, Quique recordó que las críticas recibidas tras la derrota en Getafe por la defensa utilizada fueron desmesuradas ya que ayer en el Bernabéu jugó la misma línea de centrales y laterales que se marcaron un gran partido: «La confianza es esencial, hemos sabido sufrir para recuperar la autoestima. Se valorará esta plantilla que ha sufrido muchas críticas. Las cosas son más sencillas de que como se quieren hacer ver. Ahora se revertirán las críticas injustas que recibimos en Getafe, ya que esta defensa es la misma que jugó allí y vendrá bien para darse cuenta que no tenemos que hacer valoraciones en función sólo del resultado. No seremos ventajistas pero lo recordamos».

No valora al árbitro

Al técnico valencianista se le pidió opinión sobre la actuación arbitral. Quique se mostró diplomático y recordó que tras sus declaraciones en Getafe no volvería a hablar de los colegiados: «Tras el encuentro ante el Getafe dijimos que no volveríamos a valorar al árbitro». Sobre el rival, Quique reconoció que el Real Madrid, un equipo dependiente de un once inicial, arrastra un cansancio excesivo con la participación en Liga y Champions: «Al Madrid lo veo desgastado, con dos competiciones seguidas es difícil aguantar el ritmo. Con el partido en contra, el resultado y el juego en contra, es difícil».

Quique también tuvo un momento para la autocrítica, ya que el gol encajado vino precedido en una jugada previsible, como es el envío en largo de Roberto Carlos desde la banda a Raúl, como sucedió en la final de Champions en Glasgow ante el Bayer Levaerkusen: «Ese gol nos ha dolido.El saque de banda de Roiberto Carlos hacia Raúl es una situación muy conocida y nos ha dolido porque no queremos encajar goles».

Carboni se convierte en el más veterano de la Liga tras debutar ayer (Levante-Emv)

La salida al campo de Amedeo Carboni en el minuto 78 permitió al italiano convertirse por derecho propio en el jugador que con más edad ha disputado un partido de liga. Hasta ahora, el record lo tenía el ex jugador del Atlético de Madrid y Deportivo de la Coruña Donato, que jugó su último partido en las filas del Depor con 40 años, cinco meses y veintidós días.

El día 29 de septiembre, el italiano igualó dicha edad, pero para conseguir tan particular título necesitaba confirmarlo con la disputa de un encuentro por lo menos. Hasta ahora, el de Arezzo era, junto a Butelle, Mora, David Navarro, De los Santos y los lesionados Edu y Curro Torres, los únicos que no han disputado todavía un minuto en la competición liguera. Quique había aventurado que el italiano acabaría jugando tarde o temprano. Carboni sustituyó al lesionado Moretti y estableció la marca con una edad de 40 años, 6 meses y 17 días, una cifra que puede aumentar mientras siga jugando.

Seis años sin ganar en Madrid

Así mismo, el triunfo de anoche permite al Valencia CF recuperar la sensación de una victoria en el Santiago Bernabeu. El Real Madrid era el equipo de la liga española que más tiempo llevaba el club de Mestalla sin ganarle a domicilio. La última vez fue en la temporada 1999-2000 cuando, a las órdenes de Héctor Cúper, un Valencia se marcó una mágica primera parte en la que llegó a estar con ventaja de 0-3, pero al final no pudo más que salvar con apuros el 2-3.

El Valencia CF, además, era uno de los pocos equipos de la liga que faltaban por ganar fuera de casa, aunque tampoco consigue mantener su portería a cero, cosa que sólo logró en la primera jornada.

Es la primera victoria de Quique a domicilio como entrenador del Valencia y la primera de Cañizares como valencianista en el Bernabeu.

La polémica arbitral vuelve a estar en un Real Madrid-Valencia (Levante-Emv)

Para los anales de la Liga se suma un nuevo Real Madrid-Valencia repleto de polémica, un enfrentamiento convertido en clásico que cada temporada se convierte en un difícil desafío para el colegiado, que pitó dos penaltis muy protestados, que acabaron siendo decisivos, y desesperó a un repleto Bernabéu tras expulsar a dos jugadores blancos.

En una semana en la que los árbitros se quejaban amargamente en rueda de prensa por el cariz que toman las críticas que reciben en las últimas fechas llegaba un Real Madrid-Valencia que no falló a su fama de polémico.

El valiente que le tocaba impartir justicia en un encuentro difícil para ser colegiado era Arturo Daudén Ibáñez. Con fama de no amilanarse ante nada, con sus 197 partidos dirigidos es uno de los veteranos del estamento arbitral en Primera División. Valencia no era plaza hostil para el madridismo pero un hecho cambió la historia. El fichaje del montenegrino Pedja Mijatovic, del que ayer se acordó con el clásico cántico la grada del Bernabéu, abrió las hostilidades.

Tampoco ayudó el triunfo del Real Madrid en la final de la Copa de Europa ante el Valencia, pero lo que últimamente caracteriza el duelo son las polémicas arbitrales, especialmente desde hace dos temporadas con un riguroso penalti de Carlos Marchena a Raúl González, en el último minuto. Desde que comenzó el partido, en un estadio totalmente lleno, se comprobó que no iba a ser un día fácil para el árbitro. Corría el segundo 20 y el uruguayo Pablo García veía la primera cartulina amarilla del partido por una entrada. Saltaban chispas desde el pitido inicial. Y se prorrogaron durante todo el partido, con decisiones dudosas. A buen seguro que darán mucho que hablar tras el enfrentamiento de dos aspirantes al título. La primera batalla cayó de lado valencianista.

Subirats quiere ver a las «perlas» sudamericanas (Levante-Emv)

El Valencia viajó a Madrid de estreno. Además de cambiar el plan de ruta para el desplazamiento, se hizo la ida y la vuelta en avión pese a que estaba previsto ir en autobús, los jugadores pudieron lucir los trajes de Pascual Molins. En cuanto a la indumentaria, el Valencia jugó con su segunda equipación, azul «Copa del América», como así lo bautizó el presidente Juan Soler, con ribetes de color naranja, cuando lo más apropiado hubiera sido, por ejemplo, jugar con el equipaje «Senyera» que ayer venía como anillo al dedo por la polémica pancarta del campo del FC Barcelona.

El partido de ayer en Madrid fue el primer gran desplazamiento masivo de la temporada. Cerca de quinientos aficionados.

El director deportivo del club, Javier Subirats, estuvo charlando el pasado sábado con el agente de Pablo Aimar y de Fabián Ayala, Matías Aldao, pero aseguraba que la renovación del futbolista argentino no estuvo sobre la mesa. Preguntado por Fabio Aurelio, que acaba contrato al final de curso, el técnico indicó que en los próximos días hablaría con su representante, Juan Figer, pero que la continuidad del jugador todavía iba a dar mucho que hablar porque las diferencias económicas son importantes. Pese a que Fabio es un futbolista del agrado de Quique, el entrenador habla maravillas, aún hay que sentarse a negociar. Fueron las típicas visitas, como la que recibió Angulo de su agente, José Luis Tamargo.

Hablando de Subirats, el director deportivo podría viajar a Sudamérica en las próximas fechas para, una vez conocidos los informes de Fuertes, Alfaro y Alfonsito sobre ese mercado, sacar sus propias conclusiones.

El Valencia entrenará hoy en la Ciudad Deportiva, los jugadores están citados a las once de la mañana, para comenzar a preparar el próximo partido de Liga que el jueves les enfrentará al Sevilla de Palop en Mestalla. Los jugadores que no viajaron a Madrid por diferentes motivos, Mora, Regueiro, Kluivert, Albiol, Navarro, Rufete y Mista, trabajaron ayer en Paterna.

Por cierto, hablando de la convocatoria. La ausencia de Albiol y Regueiro ha dado mucho de que hablar. El primero, un jugador de la confianza de Quique, tendrá su oportunidad para la defensa porque el entrenador considera que ese es su puesto natural -De los Santos estuvo en la lista del Bernabeu para reforzar el medio campo-, mientras que la ausencia del uruguayo responde a que el técnico le exige mayor implicación al futbolista del que a día de hoy tiene pocas noticias.

La peña «18 de marzo» de Madrid celebró su décimo aniversario. La agrupación está formada por 163 miembros.

Después de jugar durante varias horas el Masters Series de Madrid, Rafa Nadal se duchó a toda prisa y llegó a tiempo para presenciar el partido en el palco, rodeado de todala beautiful.

Ayer se estaba filmando en el Bernabeu la segunda parte de la película Gol. El Valencia CF, curiosamente, también ejerció de actor invitado en la primera de las entregas.

Marcó Baraja y la celebración más espectacular no fue la de los jugadores, sino la de Julio Insa quien, en su estudio de Canal 7, se tumbó en la mesa y se puso a hacer... la cucaracha. Y cuando marcó Villa el segundo, hizo... el canguro. Único en su género.

Gesta en Madrid (1-2) (Las Provincias)

Machada. El Valencia ya es galáctico. Sentó cátedra en la quinta dimensión y sacó las vergüenzas a un Madrid roto, que acabó sumido en la miseria y con nueve jugadores en el campo. Los de Mestalla superaron en casi todo al para entonces líder, al que, además, destronaron.

Daudén Ibáñez, un árbitro de los que nunca supo pasar desapercibido –al contrario, le ha encantado siempre ser protagonista–, mantuvo su línea anoche. Pitaba en un escenario grande, en la capital, con televisión en directo, vamos, con todos los condicionantes que le encantan para dejarse ver. Y lo hizo. Cuando pareció al inicio que iba a masacrar otra vez al Valencia señalando un inexistente penalti de Moretti a Sergio Ramos, un giro espectacular de su cerebro le convirtió en valiente y, tras igualar el Madrid, se atrevió a decretar otra pena máxima, esta contra los de la galaxia. La expulsión de Gravesen fue incuestionable.

Lo de Daudén no tiene arreglo y menos a estas alturas. Cuando fue consciente del error cometido en el penalti contra el Valencia trató de compensar y no amonestó a Moretti, ni antes a Cañizares cuando cogió el balón con las manos fuera del área. Volvió a girar y se la perdonó a Roberto Carlos.

Por eso, mejor hablar del partido y del muy buen primer acto que hizo el Valencia. Quique decidió apostar a lo seguro y no correr riesgos. Por ello colocó a Moretti en el lateral izquierdo en lugar de un más ofensivo Fabio Aurelio, relevo que, aunque se intuía, no estaba tan claro como la permuta de Caneira en el lado opuesto en el sitio de Miguel. Así se confirmaba la obsesión por tapar al máximo a Beckham, tarea en la que se insistió durante la semana.

Un juego milimétrico
Por ahí salió bien la medida. Pero es que casi todo el Valencia funcionó sincronizado. Fue una máquina que rozó la perfección. Tuvo el balón y llegó a hacer más de un rondo a los madridistas, muy desorientados. Lástima que Aimar no apareciera más.

Menos mal que sus compañeros estuvieron pletóricos. Salvo el lunar de los centrales en el gol de Raúl, incomprensible. El único pero puede ser que faltara un pelín de velocidad con la que se hubiera hecho mucho daño a un Madrid desmadejado, roto, lento y sin inspiración, ni siquiera en Guti y Zidane. Los envíos lejanos de Beckham al área era todo lo que proponían los de Luxemburgo.

Baraja, pletórico, se adueñó de su parcela. Paró, templó, mandó y sirvió siempre con sentido a sus compañeros. Y el gol, perfecto. Eso sí, encontró la colaboración de Albelda en su función, de Angulo trabajando bien su banda, de Vicente llegando arriba y de un Villa que se movió entre la defensa local como todo un veterano. Y, como tal, transformó un penalti que dejó mudo a un Bernabéu que bramaba antes del lanzamiento.

Tras el descanso todo siguió igual. No hubo cambios, porque en el Madrid no había más donde elegir y porque en el Valencia funcionaba la maquinaria. El Bernabéu comenzó a rugir de lo lindo. Se venía abajo tratando de empujar a su equipo, que no era tal. Y ni eso descompuso al Valencia, que siguió a la marcha. Ni Daudén Ibáñez lo descentró, pese a intentarlo, como en el minuto 61 cuando perdonó la segunda amarilla y, por lo tanto, la expulsión a Guti por una dura acción sin balón sobre Ayala.

El marcador, por fortuna, no peligraba porque las acciones ofensivas madridistas llegaban a base de corazón, sin frescura y merced casi exclusivamente a las correrías de un Robinho que da la impresión de no saber dónde está todavía. Las contras del Valencia ofrecían siempre más sensación de peligro y la impotencia llevó a los blancos a la desesperación, a medida que avanzaba el reloj. Hasta Raúl perdió los nervios y lanzó una patada traicionera a Caneira.

Luxemburgo echó mano de la única alternativa que tenía. Meter al chaval Soldado, valenciano, para tratar de remediar el desaguisado que estaba provocando el Valencia. Los de Quique siguieron bien plantados, apretando más los dientes, pero sin perder la compostura, el orden, aunque les costó más retener el balón. Y si se sufrió algo fue por las entradas por la banda de Caneira, que se vino abajo. Menos mal que Albelda y los centrales le echaron una mano.

La afrenta madridista pudo ser peor si Sergio Ramos no salva sobre la línea el tercero del Valencia, minuto 80, tras un servicio perfecto de Aimar y posterior remate de Villa. Debió ser la guinda a un gran partido del Valencia.

Una pica en la galaxia (Las Provincias)

Machada. El Valencia ya es galáctico. Sentó cátedra en la quinta dimensión y sacó las vergüenzas a un Madrid roto, que acabó sumido en la miseria y con nueve jugadores en el campo. Los de Mestalla superaron en casi todo al para entonces líder, al que, además, destronaron.

Daudén Ibáñez, un árbitro de los que nunca supo pasar desapercibido –al contrario, le ha encantado siempre ser protagonista–, mantuvo su línea anoche. Pitaba en un escenario grande, en la capital, con televisión en directo, vamos, con todos los condicionantes que le encantan para dejarse ver. Y lo hizo. Cuando pareció al inicio que iba a masacrar otra vez al Valencia señalando un inexistente penalti de Moretti a Sergio Ramos, un giro espectacular de su cerebro le convirtió en valiente y, tras igualar el Madrid, se atrevió a decretar otra pena máxima, esta contra los de la galaxia. La expulsión de Gravesen fue incuestionable.

Lo de Daudén no tiene arreglo y menos a estas alturas. Cuando fue consciente del error cometido en el penalti contra el Valencia trató de compensar y no amonestó a Moretti, ni antes a Cañizares cuando cogió el balón con las manos fuera del área. Volvió a girar y se la perdonó a Roberto Carlos.

Por eso, mejor hablar del partido y del muy buen primer acto que hizo el Valencia. Quique decidió apostar a lo seguro y no correr riesgos. Por ello colocó a Moretti en el lateral izquierdo en lugar de un más ofensivo Fabio Aurelio, relevo que, aunque se intuía, no estaba tan claro como la permuta de Caneira en el lado opuesto en el sitio de Miguel. Así se confirmaba la obsesión por tapar al máximo a Beckham, tarea en la que se insistió durante la semana.

Un juego milimétrico
Por ahí salió bien la medida. Pero es que casi todo el Valencia funcionó sincronizado. Fue una máquina que rozó la perfección. Tuvo el balón y llegó a hacer más de un rondo a los madridistas, muy desorientados. Lástima que Aimar no apareciera más.

Menos mal que sus compañeros estuvieron pletóricos. Salvo el lunar de los centrales en el gol de Raúl, incomprensible. El único pero puede ser que faltara un pelín de velocidad con la que se hubiera hecho mucho daño a un Madrid desmadejado, roto, lento y sin inspiración, ni siquiera en Guti y Zidane. Los envíos lejanos de Beckham al área era todo lo que proponían los de Luxemburgo.

Baraja, pletórico, se adueñó de su parcela. Paró, templó, mandó y sirvió siempre con sentido a sus compañeros. Y el gol, perfecto. Eso sí, encontró la colaboración de Albelda en su función, de Angulo trabajando bien su banda, de Vicente llegando arriba y de un Villa que se movió entre la defensa local como todo un veterano. Y, como tal, transformó un penalti que dejó mudo a un Bernabéu que bramaba antes del lanzamiento.

Tras el descanso todo siguió igual. No hubo cambios, porque en el Madrid no había más donde elegir y porque en el Valencia funcionaba la maquinaria. El Bernabéu comenzó a rugir de lo lindo. Se venía abajo tratando de empujar a su equipo, que no era tal. Y ni eso descompuso al Valencia, que siguió a la marcha. Ni Daudén Ibáñez lo descentró, pese a intentarlo, como en el minuto 61 cuando perdonó la segunda amarilla y, por lo tanto, la expulsión a Guti por una dura acción sin balón sobre Ayala.

El marcador, por fortuna, no peligraba porque las acciones ofensivas madridistas llegaban a base de corazón, sin frescura y merced casi exclusivamente a las correrías de un Robinho que da la impresión de no saber dónde está todavía. Las contras del Valencia ofrecían siempre más sensación de peligro y la impotencia llevó a los blancos a la desesperación, a medida que avanzaba el reloj. Hasta Raúl perdió los nervios y lanzó una patada traicionera a Caneira.

Luxemburgo echó mano de la única alternativa que tenía. Meter al chaval Soldado, valenciano, para tratar de remediar el desaguisado que estaba provocando el Valencia. Los de Quique siguieron bien plantados, apretando más los dientes, pero sin perder la compostura, el orden, aunque les costó más retener el balón. Y si se sufrió algo fue por las entradas por la banda de Caneira, que se vino abajo. Menos mal que Albelda y los centrales le echaron una mano.

La afrenta madridista pudo ser peor si Sergio Ramos no salva sobre la línea el tercero del Valencia, minuto 80, tras un servicio perfecto de Aimar y posterior remate de Villa. Debió ser la guinda a un gran partido del Valencia.

El Valencia gana en Madrid seis años después (Las Provincias)

El Valencia, con la victoria de ayer, terminó con dos malas rachas. Por una parte, el equipo blanquinegro llevaba seis años sin ganar en el Bernabéu y, por otra, no vencía fuera de casa desde el 4 de diciembre.

El coliseo madridista, históricamente, ha sido una plaza poco propicia para los valencianistas. El equipo ha tenido a lo largo de su historia muchas dificultades para puntuar en el Santiago Bernabéu.

De los 70 enfrentamientos anteriormente disputados en el estadio madridista, sin contar el partido de ayer, los valencianos sólo han logrado la victoria en siete ocasiones. El club de Mestalla ha firmado las tablas nueve veces, frente a las 54 victorias en que el viaje a la capital ha sido infructuoso.

En muchos de estos encuentros, la actuación del árbitro ha sido crucial. Especialmente significativo fue el encuentro de hace dos temporadas, cuando un más que dudoso penalti señalado por Tristante Oliva en el tiempo de prolongación permitió al Real Madrid empatar por mediación de Luis Figo. El gol marcado por Ayala daba hasta ese momento el triunfo al Valencia.

La temporada pasada, el equipo que aún entrenaba Ranieri perdió por 1-0. El inglés Owen marcó el único tanto cuando sólo se habían jugado seis minutos de partido.

La primera visita del Valencia a Chamartín se remonta a un partido de Liga de la temporada 31-32. En aquella ocasión, el Madrid venció por 4-1. El marcador aún fue más contundente un año después: el equipo blanco se impuso por 6-0.

El sabor se la victoria se hizo de rogar. El primer triunfo del Valencia en el Bernabéu llegó en la temporada 42-43, cuando el club de Mestalla se impuso por 0-1.

Desde diciembre sin vencer fuera
Además el Valencia ha terminado con su mala racha en los partidos disputados fuera de Mestalla, donde llevaba casi un año sin conseguir sumar los tres puntos.

La última victoria se remontaba al 6 de diciembre de 2004, cuando el equipo blanquinegro doblegó al Albacete en el Carlos Belmonte con un tanto del hoy bético Xisco.

Quique Sánchez Flores: “Es un triunfo balsámico para nuestra afición” (Las Provincias)

Quique Sánchez Flores , técnico del Valencia, demostró en sus palabras la importancia que tiene el triunfo logrado por su equipo en el estadio Santiago Bernabéu.

“Se ha acercado mucho al partido soñado por el equipo. Había cuatro objetivos por cumplir, se han cumplido tres y bastaron para ganar. Me alegro mucho. Es el triunfo que necesitaba el equipo, balsámico para la afición y para nosotros para romper una racha histórica sin vencer en el Bernabéu”, argumentó.

El entrenador valencianista expresó que la victoria ante el Real Madrid es muy importante, pero debe de darse continuidad con un triunfo la próxima jornada. “Creemos en los puntos de inflexión y veíamos este escenario como el perfecto para encontrar la sensación de despegue. Ahora hay que hacerlo bueno con los partidos de casa”, comentó.

El encuentro también sirvió para alejar aquellos fantasmas que paseaban por la casa valencianista, pero Quique cree que este es el camino que hay que seguir. “No me quiero aventurar porque hay muchas cosas que mejorar, aunque hay cosas beneficiosas para la confianza del grupo, como vencer a un gran rival en su propio estadio. Salimos reforzados, dejamos atrás muchos fantasmas y nos viene bien para iniciar un camino nuevo”, agregó.

Para el técnico del Valencia, su equipo “recupera la autoestima que había perdido”, y analizó al rival, el Real Madrid, al que vio con escasez de fuerzas.

“Al Real Madrid le he visto hoy –por ayer– como un equipo desgastado por jugar dos competiciones. Llegaba a este partido con un punto de desgaste físico que nos ha beneficiado. Habría sido diferente si se hubiesen adelantado en el marcador, pero con el partido en contra lo tenían difícil para afrontar”, dijo.

El entrenador blanquinegro habló sobre Pablo Aimar. El jugador argentino hizo una gran labor durante todo el encuentro y Quique quiso felicitarle por ello. “Simplemente le pedí a Aimar que jugase un buen partido, que montase las contras del equipo y que se escapase del acoso continuo de Pablo García, que seguro lo iba a hacer”.

También quiso dejar claro que su equipo todavía tiene que mejorar en algunas cosas, como por ejemplo en la jugada del gol del Real Madrid. “El saque de banda de Roberto Carlos lo conocíamos de sobra. Por eso, no entiendo cómo lo han metido. Tenemos que corregir esos fallos durante la semana”.

Equipo similar al de Getafe
Quique Sánchez Flores se mostró disgustado con algunos periodistas, de quienes dice hacen valoraciones basándose en el resultado obtenido por el equipo y no en el juego desplegado y se defiende diciendo que el once era el mismo que en Getafe. “Las cosas son más normales de lo que se puede ver. El equipo de hoy –por ayer– es el mismo equipo que salió a jugar en Getafe. Son los mismos defensas, los mismos laterales, la diferencia es el resultado y las valoraciones que hace la prensa”.

Por último, el entrenador del Valencia mostró su preocupación por los jugadores de su plantilla que durante el encuentro sufrieron algún que otro calambre, como el caso de Moretti, que provocó su salida del campo.

jueves, octubre 20, 2005

Se acabó lo que se daba (Superdeporte)


David Albelda aprovechó la jornada de ayer para transmitir las sensaciones del vestuario de cara al encuentro del domingo. Y el capitán no se andó por las ramas, lo dejó bien claro. El Valencia, aunque no gana desde hace casi seis años, “está capacitado para sacar un buen resultado” en el Santiago Bernabéu. Los blanquinegros afrontan el duelo en “buenas condiciones” y consideran que ha llegado el momento de asaltar el feudo merengue.


La mayoría de los integrantes de la plantilla del conjunto de Mestalla no saben lo que es ganar en Madrid en Liga. A Quique Sánchez Flores le sucede tres cuartos de lo mismo. La pasada temporada, en su estreno como técnico de Primera al frente del Getafe, no fue capaz de lograr un objetivo que ya le fue esquivo durante su dilatada trayectoria como futbolista. El reto, por tanto, es emular a Albelda, Carboni, Angulo, Baraja y Kluivert, que son los cinco únicos jugadores de la entidad blanquinegra que han conseguido un triunfo en el Bernabéu.


El vallisoletano y el holandés vencieron en el estadio madridista cuando militaban en Atlético de Madrid y Barça, respectivamente. El italiano, el asturiano y el capitán son los únicos supervivientes del último triunfo valencianista en Chamartín. Un logro, el obtenida por los valencianistas en la sexta jornada de la temporada 1999/00, que fue posible tras los goles de Mendieta, Gerard y Claudio López (2-3). Una victoria, la de entonces, que puede tener continuidad dentro de tres días.


David Albelda no es partidario de decir abiertamente que los blanquinegros se traerán los tres puntos del Bernabéu. El capitán, eso sí, deja entrever que es una posibilidad cercana. “Puede pasar cualquier cosa, ya que se trata de un campo difícil, pero creemos en nuestras posibilidades”. Y más, si como reconoce el mediocentro, el rival cuenta con la baja de su delantero estrella. “Es un alivio que no juegue Ronaldo. Es de los que parece que no está en el partido y va y te la enchufa”. La ocasión, nunca mejor dicho, la pintan calva. Es hora de plantarse. Se acabó lo que se daba.

Julio Baptista tampoco estará frente al Valencia (Panorama Actual)

El brasileño sufrió un golpe en un chocque contra un jugador noruego en la disputa de un balón en la primera parte del partido por lo que tuvo que ser sustituido por Guti.

El mediapunta sufre un esguince en el ligamento lateral interno de la rodilla izquierda del que en un principio se especula con que tardará cuatro semanas en recuperarse aunque este jueves será sometido a una resonancia para descubrir el verdadero alcance de la lesión.

Aimar, recuperado

El centrocampista argentino del Valencia, Pablo Aimar, confirmó en unas declaracuiones realizadas este miércoles que se ha recuperado de la gastroenteritis que le impidió jugar el pasado domingo frente al Málaga y que está con ganas de jugar en el Santiago Bernabéu contra el Real Madrid.

Aimar aseguró en declaraciones a la web del club que está "ya recuperado" de sus problemas físicos "y con muchas ganas de disputar" ese encuentro.

"Es un partido muy importante y a todos los jugadores nos gusta estar en este tipo de encuentros", aseguró Aimar, que dice tener buenas sensaciones. "Estoy viendo al equipo trabajando bien, concentrado y con bastantes días por delante para preparar el partido", explicó.

Aimar señaló que este tipo de escenarios siempre supone una especial motivación para cualquier futbolista.

"Jugar en el Bernabéu siempre motiva, se enfrentan dos grandes equipos y cualquiera de ellos puede ganar. A los dos equipos nos gusta jugar al fútbol y seguro que será atractivo para el espectador. Ganar sería una buena forma de optar a estar entre los primeros", concluyó.

Albelda: «Es un alivio que no juegue Ronaldo» (Levante-Emv)

Para Albelda, la importancia del resultado se centra más en el aspecto psicológico. «Son tres puntos más, como los de otro partido, pero sí es cierto que si ganamos nos servirá mucho para subir la moral», afirmó.

«Lo que está claro es que acabar la jornada a seis puntos del líder es un distancia que se puede recuperar porque queda mucha liga por delante», explicó el futbolista ayer nada más concluir el entrenamiento, en el que participó al margen del grupo debido a unas pequeñas molestias que no le impedirán jugar el domingo.

Donde Albelda aún tiene menos dudas es en la ventaja que supone para el Valencia la ausencia del delantero del Real Madrid Ronaldo, baja por lesión. «La ausencia de Ronaldo la notará el Real Madrid, pero además siempre es un alivio para cualquier equipo porque es un goleador y cuando tiene una ocasión te la enchufa, y jugadores de éstos quedan pocos», afirmó.

En la misma linea que su entrenador, Albelda aseguró ayer que el Valencia está en pleno período de evolución. «Todavía nos quedan errores por corregir. Debemos conseguir no complicarnos tanto la vida en el tramo final de los partidos. Cuando analizas los goles recibidos, te das cuenta de que son producto de nuestros errores y no aciertos de nuestros rivales. No es un problema de que nos tiemblen las piernas, pero a veces el equipo se bloquea en el planteamiento», dijo.

Pese a todo, Albelda asegura que su equipo llega al Bernabeu en buenas condiciones y capacitados para hacer un buen partido. «Tenemos ilusión y creemos en nuestras posibilidades. Somos capaces de cualquier cosa», agregó el jugador.

El capitán valencianista tuvo palabras hacia el colectivo arbitral, que esta semana ha mostrado sus quejas por ponerse en duda su neutralidad. «Son humanos, pero es cierto que aunque los errores no han sido muchos, sí que han sido muy graves. En todo caso, el colectivo de futbolistas es muy amplio y están los que ayudan, los que ayudan menos...»

A continuación, Albelda tuvo que hacer referencia a los arbitrajes que ha sufrido el Valencia en el Santiago Bernabeu en las últimas temporadas. «No tenemos miedo al arbitraje en el Bernabeu porque antes del partido nunca se piensa en el colegiado», agregó.

El internacional del Valencia salió en defensa de su compañero de equipo y selección Vicente Rodríguez por las manifestaciones que generaron la trifulca de éste con el defensa Puyol. «Vicente no criticó a la prensa, ni a Puyol ni a Luis Aragonés. Hizo una reflexión como se hace tantas veces. Sus palabras se han exagerado porque lo de no tener un feeling especial con algún compañero es algo normal que ocurre en todas las empresas», indicó. «No creo que los futbolistas de la selección tengan quejas del trato recibido por los jugadores del Valencia», sentenció.

Aimar se reincorpora y Viana golea (Levante-Emv)

El entrenamiento de ayer del Valencia ofreció dos noticias muy positivas. Por un lado, la incorporación de Aimar al grupo tras superar una gastroenteritis que le impidió disputar el partido ante el Málaga y ejercitarse con el resto del equipo en la primera sesión de trabajo semanal. El volante argentino fue la principal novedad en la jornada de ayer, ya que, aunque se esperaba también la presencia con el grupo del delantero Patrick Kluivert, que se recupera de una tendinitis en la rodilla, el futbolista holandés trabajó de nuevo en solitario con uno de los fisioterapeutas del club y su participación en el Bernabeu está practicamente descartada. Cañizares también volvió a ejercitarse y junto a Aimar estará en condiciones de jugar en Madrid. La otra gran noticia fue la rentabilidad goleadora del centrocampista Hugo Viana, quien anotó 4 tantos y fue uno de los grandes destacados. Por otra parte, el entrenador, Quique Sánchez Flores, situó a Carboni en la banda izquierda y a Caneira en la derecha en el presumible equipo de titulares.

Soler: «Estoy seguro de que podemos ganarle al Madrid» (Levante-Emv)

El presidente del Valencia, que junto a Albelda y Villa acudió a la gala del décimo aniversario de la «Peña Boinas blancas» de la localidad albaceteña de Almansa, comentó que su equipo «estoy seguro de que tendrá opciones de ganar. Otra cosa es que podamos sumar los tres puntos porque ganar en Madrid siempre es difícil y complicado pero el mérito del Valencia es que aspira a vencer en cualquier estadio».

En el acto de la peña manchega se vivió ambiente de fútbol en su máxima intensidad, a la cena asistieron más de 100 peñistas, que vitorearon a los futbolistas para poder sumar los tres puntos ante el Madrid «A por ellos, o黫Villa, maravilla», evidenciaron el gran optimismo de la hinchada de cara al encuentro del Bernabéu. La curiosidad del acto fue que los aficionados madridistas de Almansa no estuvieron ajenos a la fiesta, puesto que acudieron peñas del propio Real Madrid, Atlético de Madrid, FC Barcelona y Athlétic.

Promete «batalla»

Juan Soler prometió «batalla» ante el Madrid, decía el presidente valencianista a los asistentes a la cena de la localidad albaceteña, «por aficionados como nosotros. Es muy emocionante beber valencianismo fuera de Valencia y verdaderamente un placer ser recibidos como hemos sido en este maravilloso pueblo, que crece en valencianismo. De hecho, en este acto se han hecho dos vecinos de Belmonte socios de la peña. Y con respeto a los aficionados al Real Madrid presentes, lo que demuestra lo hermoso que es el fútbol, os decimos que por vosotros vamos a ir a jugar y a intentar ganar en el Estadio Bernabéu».

Por su parte, el presidente de la peña manchega «Boinas Blancas», Francisco García Cobo, también se emocionó al recordar los inicios de la peña y el apoyo de la entidad a los aficionados valencianistas.

Medición de esfuerzo vía satélite (Levante-Emv)

La jornada de ayer en Paterna ofreció una novedad tecnológica protagonizada por el futbolista Roberto Amarilla. El jugador hizo de modelo para probar un nuevo sistema GPS de medición de esfuerzo que permitirá controlar el trabajo físico de los futbolistas en el terreno de juego vía satélite, tal como explicó Luis García del Moral, director del Instituto Médico del Deporte. Del Moral comentó a Efe que este novedoso producto, de procedencia sueca, actúa como un GPS que determina la posición del individuo que lo lleva y el desplazamiento, pero además también mide la velocidad, la altitud, la frecuencia cardíaca y el ácido láctico, lo que favorece la medición del esfuerzo.

«Es la primera vez que se utiliza en España en un equipo de fútbol. El Valencia estará controlado vía satélite», comentó el médico valenciano.

El defensa paraguayo llevó durante gran parte de la sesión este instrumento de medición, una especie de chaleco que se coloca sobre la espalda. «El objetivo de aplicarlo a los futbolistas es hacer un análisis completo del entrenamiento. Hemos medido a un jugador para ver su respuesta ante el trabajo y así podremos medir el trabajo físico que hacen en el campo con el balón», explicó.

Albelda: “El Valencia cree en sus posibilidades y no tiene miedo al árbitro en el Bernabéu” (Las Provincias)

El Valencia quiere dar el salto hacia el liderato. El Real Madrid sólo supera al equipo de Quique en tres puntos y las opciones de triunfo son factibles. Eso sí, todos esperan que circunstancias ajenas no influyan en el resultado y ayer Albelda señaló que no temen la actuación de Daudén Ibáñez, aunque sí recordó la polémica de partidos pasados.

“No tenemos miedo al árbitro. De entrada no pensamos en él y sí en el sistema de juego. Pero también es verdad que en los últimos años siempre se ha hablado bastante de la figura del colegiado”, manifestó.

Hace unos días, tres árbitros pidieron públicamente respeto hacia su labor tras las últimas críticas recibidas. Albelda reseñó que los errores son inevitables “porque son humanos, aunque hasta el momento han cometido pocos fallos pero muy graves”, y sobre la designación de Daudén para el domingo, indicó: “De momento me parece bien. Pero si cuando acabe el partido lo ha hecho mal, pues me parecerá mal; y si lo ha hecho bien, pues muy bien.”

Albelda tiene claro que el Valencia puede ganar en el Bernabéu. Los precedentes invitan al optimismo. El equipo blanquinegro siempre ha ofrecido un fútbol espectacular. “El equipo está capacitado para estar en los puestos de arriba. Puede pasar cualquier cosa porque es un campo difícil, pero vamos con ilusión, creyendo en nuestras posibilidades”, manifestó el capitán.

Mejorar la moral del equipo
Un triunfo en el terreno de juego del líder sería un espaldarazo para la moral de un equipo que está sufriendo en todos los choques disputados. “Nunca son más que tres puntos, pero es importante por el tema moral, que nos reforzaría. Ahora mismo estamos bien en todos los aspectos. Ganar al Madrid en su campo es algo que se le da más boom. En lo moral saldríamos reforzados”, indicó Albelda.

El Valencia, además, cuenta con una ventaja: la baja de Ronaldo. Al brasileño se le da bien el club de Mestalla. Casi siempre le marca. El domingo no lo podrá hacer por lesión. “Se notará su ausencia. Será un alivio para el Valencia. Hablamos de un goleador, que parece que no está en el partido pero a la mínima te la enchufa. Es un jugador de los que quedan pocos”, dijo el capitán.

Pero la alegría de la falta de Ronaldo se compensa con la facilidad de los equipos rivales para marcarle al Valencia. Los contrarios disponen de pocas oportunidades pero su efectividad es inmensa. Albelda cree que el fallo parte del equipo: “Con muy poco nos hacen gol. Al final de los partidos siempre nos complicamos. Tenemos que conseguir más regularidad. No nos tiemblan las piernas, pero el equipo se bloquea en cuanto a su funcionamiento.”

Albelda habló de Vicente y restó importancia a sus manifestaciones: “No creo que criticara a la prensa, a Puyol o a Luis. Todo se ha exagerado demasiado. Nunca dijo que tuviera mala relación con Puyol, sólo que no tenía feeling, algo que nos pasa a todos con otros compañeros.”

Miguel espera ser titular ante el Real Madrid aunque Quique prueba a Caneira en el lateral (Las Provincias)

Quique está apostando por Miguel en los partidos de casa y por Caneira en campo contrario. Ayer el técnico dio una pista de lo que puede ocurrir en el Santiago Bernabéu. En un partidillo que diseñó en los minutos finales del entrenamiento situó a Caneira en la parte derecha, aunque todavía quedan varias sesiones para perfilar el equipo.

Miguel, al acabar el entrenamiento, señaló a LAS PROVINCIAS que su deseo es no dejar la titularidad. “Sí, espero jugar frente al Real Madrid. Me hace ilusión estar en el Santiago Bernabéu”, reseñó.

En la línea defensiva que probó Quique, además de Caneira y con Cañizares en la portería, aparecían Marchena y Ayala para la parte central y la sorpresa llegó con la banda izquierda, donde situó a Carboni, con el que todavía no ha contado esta temporada.

Por delante de ellos jugaron Rufete, Hugo Viana, Angulo, Regueiro, Aimar y Villa, pero parece poco probable que se queden fuera del once titular jugadores de la talla de Vicente o Baraja, además de Albelda, que pese a sus molestias estará en el recinto merengue.

Juan Soler, convencido de que el equipo tendrá opciones de vencer (Las Provincias)

El Valencia afronta el partido del domingo sin complejos. El mejor ejemplo de ello lo proporcionaron el presidente, Juan Soler, y los jugadores David Albelda y David Villa, quienes acudieron a celebrar el décimo aniversario de una peña blanquinegra nada menos que en Almansa, localidad considerada cuna del madridismo y en la que nació el gran referente histórico merengue, Santiago Bernabéu.

En el acto, que generó tal expectación que acudieron al mismo incluso aficionados del propio Real Madrid, Soler se mostró respetuoso con el rival, pero convencido de las posibilidades de sus jugadores. “Son dos equipos que se conocen mucho y no hay secretos entre ambos –dijo el presidente–. Seguro que nos ofrecerán un bonito espectáculo porque el partido lo tiene todo, grandes jugadores, ambiente de fiesta de fútbol...”

Tras la comedida introducción, Soler expresó su fe en las posibilidades propias: “Tendremos opciones de ganar, aunque en Madrid siempre es complicado, pero el mérito del Valencia es que aspira a vencer en cualquier estadio.”

El décimo aniversario de la Peña Valencianista Boinas Blancas constituyó una fiesta. Asistieron seguidores merengues y de rivales como el Atlético de Madrid, el Barcelona o el Athletic de Bilbao, pero también peñas blanquinegras desplazadas desde Ayora, Jarafuel, Cortes de Pallás, Sax, Villena y Cofrentes.

Jaume Part, en nombre de la Agrupación de Peñas que preside, aplaudió el valencianismo de Boinas Blancas, que pese a la distancia acompañó al equipo en citas históricas como las de Gotemburgo, Sevilla, París o Milán.

Soler, por su parte, dirigió un sentido discurso a los asistentes: “Lucharemos en Madrid por aficionados como vosotros. Es muy emocionante beber valencianismo y verdaderamente un placer ser recibidos como lo hemos sido hoy en este maravilloso pueblo, que crece en valencianismo. Con respeto a los aficionados al Real Madrid presentes, lo que demuestra lo hermoso que es el fútbol, os decimos que por vosotros vamos a ir a jugar y a intentar ganar en el estadio Bernabéu.” Hoy Soler asistirá a otro acto social en Ribarroja.

Quique revela que ha pedido no criticar a los médicos en público (Las Provincias)

Quique Sánchez Flores no quiere que el Valencia vuelva a ser noticia por las manifestaciones de los jugadores en la sala de prensa. David Navarro y Rubén Baraja utilizaron ese púlpito para quejarse del cuerpo médico y ayer el técnico, en una entrevista en LAS PROVINCIAS Punto Radio (92.0 FM), admitió que el club ha pedido a los jugadores que no vuelvan a hablar de los facultativos en público. “Ya hemos hablado con los protagonistas y esperamos que no se vuelva a repetir. No tienen que trasladar sus problemas a la sala de prensa”, manifestó.

Baraja fue el primero en hablar y luego le siguió Navarro. Quique desveló porqué no se tomó esta medida tras las palabras del vallisoletano. “Creíamos que no habría una segunda vez, pero al haberlo es cuando hemos actuado”, reseñó.

La importancia de Ronaldo
En cuanto al partido del domingo frente al Real Madrid, el técnico manifestó que el Valencia deberá eliminar las virtudes de los blancos. “Es un partido bonito para todos en un marco especial. Nosotros intentaremos plantear un partido que reduzca los recursos del Madrid. Creo que seremos capaces”, indicó, mientras se felicitó de la baja de Ronaldo: “Entiendo que la ausencia de Ronaldo es importante. Genera sensación de miedo a los rivales.”

Pese a las dudas que está ofreciendo el Valencia en su juego, con un temor excesivo en los minutos finales de los partidos, Quique está convencido que muy pronto se verá al equipo que él quiere. “El equipo arrancará. No sé la fecha. Es verdad que está costando. Será cuestión de dar un sello al equipo. Es verdad que nos falta seguridad defensiva, pero iremos de menos a más. Ahora no merecemos más de lo que tenemos. Si llegamos a ser líderes, debemos serlo cuando lo merezcamos”, reseñó el técnico blanquinegro.

Sobre este aspecto, el madrileño cifró en cinco los puntos que podría tener de más. “No hemos arrancado bien, pero tenemos la sensación de haber perdido cinco puntos y de que no nos han regalado ninguna”, manifestó el técnico.

Quique tiene claro cuál es el objetivo final del Valencia esta temporada: “La evolución es devolver al equipo a la Champions, aunque el objetivo en Liga sería llegar a las últimas jornadas bien colocado. Además, también debemos dignificar la Copa del Rey.”

Por último, el técnico admitió que tiene buenas sensaciones para el choque del Bernabéu y que se convierta en el punto de inflexión para mejorar los resultados.

viernes, octubre 07, 2005

Shhhh... (Superdeportes)

El Valencia ha decidido modificar su régimen interno para evitar todo tipo de críticas vertidas públicamente entre miembros de la propia entidad. Los “rajes” hacia el cuerpo médico de Baraja hace unas sema